viernes, 27 de noviembre de 2009

El Gato busca cerrar con pleno éxito una semana fundacional

A menos de cuatro días de volver a colgarse del sueño del ascenso, Gatorei jugará contra un rival directo en sus aspiraciones. En la primera cancha universitaria y desde las 10.30 del sábado, el plan es superar a Indio Bob para pensar en un diciembre ascendente.


Sin tiempo de disfrutar en demasía la victoria agónica conseguida contra Fidel, pero a la par sin tiempo por demás de ansiedad a la espera del próximo partido, Gatorei vuelve a rodar el fútbol este sábado desde las 10:30, para desahogarse de impaciencia.

Atrás tienen que quedar los abrazos cerrados que produjo esa recuperación épica tras ir cayendo 0-2 y estar quedando sin chances de ascenso a sólo diez minutos de concluido el último partido.

En el Juego de la Silla de las ausencias, Folatti ya sabe que no podrá contar con dos de sus chamos (Huevo Pertierre y Goyo Goyo) y espera hasta último momento por la acostumbrada confirmación de Tanque Guassardo, más la vuelta del Fino Scheinkestel. Así, ya es tiempo de ponerse a pensar en lo que se viene, que es ni más ni menos la posibilidad de seguir pisando fuerte en la divisional, con el sabor adicional de enfrentar a quien en 2008 le propinara tremendo papelón a los dirigidos por Folatti, que tras ir arriba en el marcador por 3 a 0 cayeron 4-3 tras una estancia por el hidromasaje relajante del entretiempo. De la misma forma que hace una semana todo Gatorei recordaba en Fidel a los protagonistas de una gresca infundada, hoy por hoy la plantilla de Indio Bob estará remembrando que un año atrás, esos que vestían playeras blancas y tenían todo controlado no estuvieron a la altura de las circunstancias y se dejaron ganar.

Por suerte la actualidad del Gato es bien distinta a la de 2008, y a sólo cuatro fechas del ocaso del campeonato, las posibilidades de abandonar la categoría para jugar en una liga superior son bien concretas.

Después del compromiso contra Kui (con victoria 2x1) pasaron cuatro partidos para volver a jugar contra un conjunto con posibilidades de campeonar que seguro intentará plantear el partido en campo contrario. Como contra Santa Cruz, Cual Eus y Kui, la clave primordial estará en cerrar el arco propio, a partir de un andamiaje que estructure un equipo bien corto y que cuando tenga la pelota en sus pies no se engolosine en la lateralidad, sino que haga del toque rápido y preciso del balón la fuente de la cual abrevar para llegar a la zona caliente rival. Será tarea nada fácil de Folatti elegir las piezas que puedan darle forma a este plan que, de salir, depositaría a su mejor creación a las puertas del asc…

jueves, 26 de noviembre de 2009

Fecha 15: Tabla de Posiciones


Fecha 15: Ficha del Partido


Justicia histórica. De la mano de De la Serna el Gato se impone a Fidel

El Gato perdía por 2-0 a los veinte minutos de la primera parte y parecía que se despedía del torneo. Pero llegó la resurrección de la mano de una inconmensurable actuación de Chicho, que obliga a preguntarse de qué planeta vino para dejar en el camino a tanto Fidel, para que el Gato sea un puño gritando por el ascenso a la B. Gracias Dios, por el Gato, por Chicho, por este Gatorei 3-Fidel 2.

Every Dog has its day, como cada equipo campeón tiene su partido épico, su reseña cinematográfica. Gatorei ya había enhebrado una, allá por septiembre cuando sobre el final pudo poner justicia al marcador en una batalla futbolística contra el encumbrado Cual Eus. El envión anímico de esa gesta parecía haberse difuminado en los últimos partidos. El Gato llegaba después de ser derrotado por Bambis Boys por goleada y habiendo empatado sendos compromisos contra Y También Morcilla y el disminuido Colgados.
Contra Fidel arrancaba la serie de cinco compromisos finales, todavía con posibilidades matemáticas. De noche y sobre la alfombra universitaria las luces recaían sobre toda la plantilla. Como en esas escenas de interrogatorios, donde el haz de luz se dirige recto hacia los ojos del interrogado, el Gato se sentaba al banquillo de los acusados a defender su honradez y demostrar (y demostrarse) que el bajón de los últimos cuarenta días podría verse como la calma que antecede al estallido de la tormenta. Estaba obligado a decir mucho para revertir esa imagen, y vaya si lo hizo.
A la composición épica ayuda sobremanera haberse presentado a jugar sin Tarando, su arquero titular, ni Tanque, su líder defensivo, ni Bourre, un motor en la mediacancha. Alistar sin esos tres Fundamentals, que es como ir a la batalla calzando havaianas, obligaba a Folatti a replantear las piezas y proponer un diseño alternativo, de nombres y posiciones. Para colmo, por los antecedentes, el partido venía catalogado como de alto riesgo por el COPROSEDE y como si fuera poco, a la presencia arbitral se le sumaban dos portadores de banderines a la vera de cada línea de costado.
Ferni, el Huergo menor, era el encargado de calzarse los guantes desvencijados del futuro ingeniero; la línea defensiva salía de memoria, pero con el hermano del devenido cancerbero ocupando la cueva en lugar de Guassardo. En el medio, el debutante Matías se ocupaba del carril derecho, mientras Chicho lo hacía con el zurdo, y el medio se lo repartían los bajitos Goyos y Toni Sanz. Arriba, Dogo y Folatti completaban la formación.
Con esta puesta en escena, los de blanco tenían que acomodarse en el terreno a la nueva formación al tiempo que ir a buscar los tres puntos que los mantuvieran en posiciones expectantes de ascenso y campeonato. Desde el inicio, el juego se monopolizó por izquierda, desde donde Chicho terminaría, a la postre, ofreciendo el mejor rendimiento individual de los que se recuerden en esta temporada. El púgil, que andaba en una velocidad superior al resto de los 22 jugadores, captaba el balón y verticalizaba con una violencia inusitada. Intentaba unirse con Dogo y Yoni, pero todavía no estaban bien aceitados los circuitos, y los avances terminaban diluidos en la zaga rival. La propuesta de Fidel, con varios players cuya edad ya debe figurar en la tercera docena de la ruleta, era la opuesta: buen trato de balón, con mucho toque rápido en la zona media, para que corra el esférico y no los bípedos. Los aurirojos, o como se le llame a los que portan remeras amarillas y rojas a bastones verticales, golpearon primero, más fuerte, y por doble ocasión. Primero un pelotazo largo a espalda de la zaga central dejó sorprendentemente solo a un ariete rival, que definió fuerte y cruzado, haciendo estéril cual testículo de Jorge Rial la oposición propuesta por Ferni. Inmediatamente después, otro pelotazo encontró en soledad dentro del área al otro delantero, quien se perfiló y definió de emboquillada, sobre la humanidad de Fernando Huergo (Jr), ayudado por el viento para concretar una parábola (Y=2x).
El 0-2 en sólo veinte minutos de juego era un cachetazo al Gatorei, que si bien estaba bien parado en la cancha, hilvanando buenas jugadas y creando situaciones de gol, se veía en la obligación de marcar de a tres para seguir con aire en el torneo.
Para conseguirlo, siguió yendo con todas las armas a disposición, y consiguió el descuento antes del final de la primera parte, a la salida de un córner y luego de varios rebotes en el área. Fue Tato quien con vehemencia mandó la bola dentro de la red y, sobre todo, mandó un claro mensaje a Fidel y a los mismos gatorenses: todavía había chances y tiempo. Para el complemento quedaría lo mejor y lo más emotivo. Los de blanco seguían yendo a buscar el resultado, capitalizando el excelente momento de Chicho, que por la izquierda arrollaba a quien se le opusiera. Pero con el paso de los minutos y las posibilidades desperdiciadas, los once en cancha como los que seguían el match, expectantes, desde la línea de cal, los ánimos fueron decayendo, y los tres puntos en el bolso se mostraban como una utopía.
Pero cuando el Gato comenzaba a fastidiarse ante la imposibilidad de alcanzar por lo menos el empate se despertó a tiempo, evitando caer en ese estado de somnolencia del que había sido preso los últimos juegos. Vital fue, para esa empresa, el papel desempeñado por Yoni, gritando en la mediacancha, y sobretodo del Tetón Huergo, que mostraba el camino robando desde el fondo y yendo para adelante para despejar la modorra.
Recién a los 31 pudo llegar la primera descarga de bronca contenida, y fue en forma de empate. Tras un centro cruzado, la cabeza de Matías le cambió la dirección al balón que antes de ser capturado por el arquero rival (malaleche) fue peinada por Dogo a la red, emulando al pájaro Caniggia del 90 contra Italia. Insaciable, Gatorei fue en busca de más, siempre de la mano de Chicho, por izquierda o por derecha, enloqueciendo a la marca rival. Pisando el descuento, el mejor del partido entró al área por derecha, llegó hasta el fondo y enganchó para dejar pasar como colectivo lleno a un zaguero rival y lanzó el centro rasante que derivaría en el 3 a 2 final, producto de la impericia de un Fidelista que empujó en propia valla lo que era el segundo de Dogo en el partido. Derechos de autor al margen, el desenlace final de la jugada provocó el estallido gatorense, la corrida de Fino Scheinkestel, con ojos vidriosos y barba realineada para casamiento de sábado por la noche, para abrazarse con Dogo y todos los que iban llegando. Como en el 86 Maradona dijo “cuando me vino a abrazar el Checho Batista pensé que era Dios”, el nuevamente goleador del torneo, el que volvió después de varias fechas, declaró, emotivo, “cuando Erni me vino a abrazar para festejar el gol estaba tan emocionado que pensé que era Joaquín de Los Pimpinela”.
La victoria agónica deja al Gato a sólo un punto de la cima, con sólo cuatro partidos por jugar. El devenir no es fácil, si se tiene en cuenta lo parejo del torneo, con cinco equipos separados por una unidad. Lo más sustancial es que el Gato revivió y llega en plenitud anímica para afrontar los últimos compromisos. Llegó al partido contra Fidel como Sandro a Mendoza, pero capitalizó el ser ubicado primero en la lista del INCUCAI para transplante de actitud. Sólo resta definir si el buen ánimo fue sólo un post operatorio circunstancial o se convierte en una realidad a largo plazo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

96 horas que definen el futuro del Gatorei

Todo un año de trabajo y las últimas tres semanas de desilusión se ponen en juego en los próximos cuatro días, 96 horas que traerán dos de los últimos cinco compromisos que le restan a Gatorei en la temporada. Si bien el torneo ni el ascenso se definirá esta semana, lo más importante para el presente gatorense es saber si logrará recuperarse de los últimos traspiés o ratificará su estado inane.

La primera parada será este sábado, cuando desde las 10.30 le toque enfrentar en el clásico más antiguo de la divisional al archiconocido Confite FC, equipo que siguiera un derrotero similar al gatorense en el presente campeonato: mantuvo la pole position luego de la curva en la chicana, y hasta mitad de carrera logró sostener su puesto de vanguardia, pero ya durante el último mes y medio viene pisando el pasto sin disimulo. Es una incógnita descifrar si este camino del futuro rival se debe a alguna pérdida de un jugador clarividente que fuera punta y lanza de la escuadra o se trata de un rejunte con falta de fibra. Sea el escenario que fuera o fuese, Confite llega obligado a ganar para no perder el tren del campeonato, lo que tal vez beneficie a los dirigidos por Folatti, que se sienten más cómodos cuando son atacados que a la hora de salir a buscar un partido.
De todos modos, se vuelve más necesario que nunca el leit motiv que implora que lo importante es cómo juega el Gato. Es de esperar que lo haga quemando como combustible la vergüenza con la que terminó el calvario pasado contra Colgados del Travesaño.
A nivel plantilla, el fin de semana pasado dejó afuera de las canchas, seguramente por el resto de la campaña, al notable Nacho Rivero, una baja fundamental en la mediacancha (MVP en la temporada 2008) y líder emocional en un equipo que todavía no logró la madurez necesaria en esos momentos en que las cosas no salen. La buena fue el regreso firme del socio gerente de una empresa de catering, Alvarito Pertierra, quien luego de encerrarse un año en un mall de Miami decidió dejar el consumismo para volver al fútbol. Con esa cal y arena, y a la espera de la definición de Ferni Huergo quien todavía no se recupera de una lesión, Folatti piensa cómo mover las piezas para plantar un equipo que logre mantener con vida las expectativas gatorenses.
Será entonces en la cancha y contra Confite donde los de blanco deban demostrar (y sobre todo demostrarse) que lo pasado fue un sinsabor superable, y la cachetada del último domingo un golpe despertador más que uno de K.O.